Los chasquis fueron como el internet del siglo XV en los Andes: una red de mensajeros que, todos los días, cruzaban quebradas, cordilleras y valles para llevar mensajes sin demora. Mucho antes de que existieran el correo o el teléfono, ellos ya hacían posible la comunicación rápida en el Imperio Inca. Así que, si quieres conocer cómo lo lograban, ¡acompáñame a descubrir lo que los chasquis tienen para contarnos!
Chasquis Incas: Los mensajeros del imperio que hoy inspiran aventuras
Mucho antes del correo o el teléfono, los chasquis ya cruzaban montañas corriendo para llevar noticias a todo el Imperio Inca. Con fuerza, memoria y precisión, estos jóvenes mantenían todo conectado, incluso a cientos de kilómetros. ¿Sabías que podían recorrer hasta 240 km en un solo día? Además, su papel fue tan importante que aun en la colonia seguían activos. ¿Te imaginas cómo vivían, qué comían y qué secretos guardaban? ¡Acompáñame y descubramos todo!
¿Qué significa la palabra “chasqui”?
Chasqui del quechua se les decía a los mensajeros corredores del Tahuantinsuyo, organizados en postas para transmitir órdenes, noticias y objetos a larga distancia. Su nombre se vincula en la tradición y la divulgación a la idea de ‘recibir y entregar’ o ‘dar y tomar’. Con la colonia y el Estado, estas funciones fueron desplazadas por sistemas formales de correo; hoy la comunicación cotidiana se apoya sobre todo en medios digitales.
¿Quiénes eran los chasquis?
El inicio de una red que unió todo el Ande
Mucho antes del Imperio Inca, los chasquis ya corrían por los Andes llevando mensajes entre comunidades. Luego, durante la expansión inca del siglo XV, se consolidó y se construyeron más caminos para su mayor difusión. Gracias al relevo constante, lograban conectar a todos los ayllus. Por eso, su forma de comunicar marcó un antes y un después en la historia andina.
Origen de los Chasquis
Los chasquis se desarrollaron como parte de la red vial del Imperio Inca del Qhapaq Ñan, que tenía como función esencial asegurar la comunicación eficiente entre la ciudad del Cusco y las cuatro regiones del Tawantinsuyo.
¿Qué es el Qhapaq Ñan?
Para entender cómo los chasquis podían mantener ese ritmo, primero hay que mirar el “escenario” donde corrían: el Qhapaq Ñan. No fue un solo camino, sino una red de rutas que conectaba Cusco con distintas regiones del Tahuantinsuyo, atravesando puna, valles y zonas costeras. En algunos tramos era un sendero simple; en otros, incluía empedrados, graderías, muros de contención, puentes y pasos diseñados para salvar el terreno andino.
Y aquí está la clave: el sistema funcionaba porque el camino tenía puntos de apoyo. A lo largo de la ruta se articulaban postas o chaskiwasi para el relevo rápido y tambos para el descanso y el abastecimiento. Por eso, cuando hablamos de “mensajes que llegaban rápido”, no es solo mérito del corredor: es el resultado de una red planificada para que la información nunca se detenga.
Selección de los chasquis
Para formar parte de los chasquis era vital tener agilidad, un conocimiento del territorio y la destreza para moverse entre las montañas. Se buscaban jóvenes de piernas fuertes y cuerpo atlético, capaces de mantener un ritmo constante en distancias largas y altitudes extremas.
La selección formal comenzaba en la juventud entre los 10 y 15 años, los candidatos eran elegidos dentro de sus comunidades para cumplir con su servicio al Imperio. Si bien compartían pruebas de resistencia similares a las del Warachicuy (como carreras y demostraciones de agilidad), su preparación era específica para el sistema de postas. Además de superar retos físicos y emocionales, recibían una educación estratégica en el manejo de quipus, historia, geografía y astronomía. Estos conocimientos les permitían no solo correr, sino interpretar y transmitir con precisión absoluta los mensajes que mantenían unido al Tahuantinsuyo.
¿Cómo eran nombrados los chasquis?
Después del proceso de selección, los nuevos chasquis recibían su nombramiento en una ceremonia pública liderada por el Sapa Inca. Gracias a su fuerza, velocidad y compromiso, eran reconocidos frente a toda la comunidad. Además, este momento no solo marcaba un logro personal, sino también una gran responsabilidad.
Preparación física de los Chasquis
La preparación física de los chasquis comenzaba a muy temprana edad. Tras ser seleccionados, se sometían a un entrenamiento tan riguroso como el de los guerreros del ejército inca, enfocado en desarrollar una fuerza y agilidad superiores. Gracias a esta disciplina, lograban una capacidad excepcional para adaptarse a cualquier terreno, desde las punas gélidas hasta los valles calurosos. Con el tiempo, aprendían a soportar cambios bruscos de clima y la falta de oxígeno en las alturas sin perder el paso. Esto les permitía mantener un flujo constante de información, recorriendo largas distancias día y noche, sin detenerse.
Tipos de chasquis
Existían distintas funciones dentro del sistema de correos inca. En las postas del Qhapaq Ñan, los chasquis corrían por tramos cortos entre refugios o chaskiwasi, donde hacían el relevo del mensaje para mantener la rapidez del envío. Además, las crónicas mencionan a los cacha “mensajeros del Inca”, correos comisionados por el Inca para encargos especiales y misiones directas, no necesariamente parte del relevo regular. Para evitar demoras, el mensajero se anunciaba al acercarse con gritos o con el sonido del pututu, de modo que la posta estuviera lista para recibir el mensaje y continuar el recorrido.
Vestimenta de los chasquis
Los mensajeros incas vestían de forma funcional: usaban ojotas (sandalias de fibra o cuero), túnicas ligeras de algodón o lana y una qepina, la manta andina donde cargaban quipus o encomiendas, manteniéndolas seguras contra su espalda mientras corrían. En la cabeza, llevaban el llauto cinta tejida adornada con un penacho de plumas blancas, el cual servía como insignia para que se les reconociera desde lejos y se les cediera el paso. Como herramienta fundamental, portaban el pututu, una caracola marina cuyo sonido profundo no solo simbolizaba su autoridad, sino que alertaba al siguiente corredor de su llegada para que el relevo fuera inmediato.
Datos interesantes
- Cualquier joven varón del Tahuantinsuyo podía convertirse en chasqui, sin importar su lugar de origen. Al ser nombrado, ganaba respeto, subía de estatus y su familia también recibía reconocimiento. Además, ese nombramiento era motivo de orgullo para toda la comunidad. Por eso, llegar a ser chasqui no solo era un logro personal, también abría nuevas puertas.
- Los mensajeros incas trabajaban en equipo, ya que la comunicación del Imperio dependía de su rapidez y coordinación. Gracias a su preparación, lograban cubrir tramos extensos sin perder tiempo. Por eso, su rol fue clave para mantener conectadas a todas las regiones.
Comunicación imperial en tiempo récord
¿Qué tipos de mensajes llevaban los chasquis?
Gracias al sistema de relevos, el Sapa Inca podía enviar y recibir noticias, ya fueran orales, escritas en quipus o encomiendas. Además, los mensajes llegaban en pocas horas a regiones cercanas, con rapidez sorprendente, alcanzaban incluso los ayllus más alejados en solo unos días. Por eso, la comunicación fluía entre provincias, reinos y comunidades sin interrupciones.
Medio de movilización de los chasquis
Los chasquis recorrían miles de kilómetros corriendo a gran velocidad, tanto de día como de noche. Gracias a la red de caminos conocida como Qhapaq Ñan, avanzaban por calzadas, senderos y puentes hechos de piedra, paja o cuerdas. Además, durante las noches de niebla, las sogas eran una seguridad sin peligro de extravío.
Rutas que recorría el chasqui
Los chasquis recorrían dos rutas principales del Qhapaq Ñan. La ruta andina descendía desde el borde del imperio, atravesaba Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina, y finalizaba en Tucumán, con un recorrido total de 5,180 kilómetros. Por otro lado, la ruta de la costa empezaba en Tumbes, cruzaba el desierto y llegaba hasta el río Maule, en Chile, con 4,050 kilómetros de longitud. Además, a estas rutas se conectaban caminos transversales, donde los mensajeros hacían el relevo en los tambos.
Lugares de descanso de los Chasquis
Los chasquis trabajaban en un sistema de relevo: corrían por tramos y entregaban el mensaje en postas o chaskiwasi, pequeñas casillas ubicadas a intervalos cortos del camino. En cada posta podían permanecer varios corredores, listos para tomar el recado sin demora y mantener el ritmo de la comunicación.
Los tambos, en cambio, eran paradas mayores del Qhapaq Ñan, pensadas para el descanso y el abastecimiento de viajeros y personal del Estado como lo eran los chasquis. Para anunciar su llegada al siguiente punto, los chasquis podían usar el pututo, una trompeta de concha cuyo sonido se escuchaba a la distancia.
¿Cómo se comunicaban ante una emergencia?
Durante el día, los chasquis enviaban señales de humo, y por la noche, usaban llamaradas de fuego para alertar desde la distancia. Además, solo recurrían a este sistema cuando ocurría algo grave, como una rebelión. Gracias a eso, el Sapa Inca se enteraba de lo ocurrido en apenas dos o tres horas. Por eso, incluso sin correr, lograban que la información llegara rápido.
La importancia del chasqui en la expansión del poder inca
Los chasquis no solo llevaban mensajes; también llevaban órdenes militares, estrategias y planes de expansión del Inca. Gracias a su resistencia, podían recorrer hasta 240 kilómetros en un solo día sin detenerse. Además, mantenían al Sapa Inca al tanto de lo que pasaba en cada zona del imperio. Por eso, su papel fue clave para que todo funcionara con precisión y rapidez.
Sabías que…
Los chasquis llevaban con rapidez todo lo que el inca quería con gran brevedad, incluso pescado fresco desde la costa hasta Cusco.
Curiosidades poco conocidas sobre los chasquis
¿Cómo se pasaba el mensaje entre chasquis?
El corredor repetía la información en voz alta varias veces mientras corría junto al siguiente chasqui. Así, quien recibía el mensaje lo memorizaba al ritmo del trayecto. Además, tenían la obligación de mantener absoluta discreción. Por eso, si alguno revelaba el contenido, lo alteraba o inventaba otro mensaje, era penado con la muerte.
Mensajeros y guerreros en movimiento
Los chasquis también llevaban armas ligeras, como las huaracas (hondas) y el champi (una especie de mazo), para protegerse durante el camino. Además, sabían usarlas bien, ya que enfrentaban distintos peligros mientras corrían entre montañas, valles y desiertos. Por eso, no solo necesitaban velocidad, sino también estar preparados para defenderse si era necesario.
Chasquis el arma secreta de los Incas
En tiempos de guerra, los chasquis cumplían un rol clave. Llevaban órdenes urgentes, avisaban sobre rebeliones y alertaban sobre cualquier peligro en el camino. Además, gracias a su rapidez, lograban movilizar a los ejércitos a tiempo. Por eso, su velocidad podía cambiar por completo el rumbo de una batalla.
Garantizaban el orden en tiempos de cosecha
En tiempos de cosecha, los chasquis llevaban instrucciones entre regiones para que cada comunidad cumpliera con su parte sin retrasos. Además, ayudaban a coordinar cómo y dónde guardar los alimentos y a quién distribuirlos. Gracias a su velocidad, todo llegaba a tiempo.
¿Cómo vivían los chasquis?
Los chasquis llevaban una vida en constante movimiento. Descansaban en tambos, donde encontraban comida, abrigo y esperaban su turno para recibir el siguiente mensaje. Además, allí se preparaban para continuar la carrera sin perder tiempo.
¿Qué comían los chasquis?
Para resistir largas distancias, los chasquis se alimentaban con lo que realmente les daba energía. Llevaban hojas de coca, maíz, quinua, pescado deshidratado con sal y carne seca como charqui o cecina. Además, siempre tenían a la mano meriendas frías, prácticas y llenas de proteínas.
¿Por qué consumían hojas de coca?
Los chasquis consumían hojas de coca para mantenerse despiertos y con energía durante sus recorridos. Además de ayudarlos a combatir el cansancio, esta planta aliviaba el hambre, el frío y la fatiga. Gracias a su efecto natural, podían rendir al máximo, incluso en los climas más duros.
Los chasquis en la colonia
Durante la época colonial, el sistema de caminos del Tahuantinsuyo sorprendió tanto a los españoles que decidieron mantener a los chasquis como parte de su red de comunicación. Además, este servicio siguió funcionando durante el virreinato del Perú, ya que transmitían noticias a una velocidad que ni los caballos más rápidos podían igualar.
Sabias que...
Hoy en día, solo se conservan algunos tramos del Qhapaq Ñan, ya que durante la época colonial, gran parte de esta red de caminos fue destruida.
Tours para conocer las rutas del Chasqui
Atrévete a caminar por los tramos del Qhapaq Ñan que aún siguen en pie y vive la experiencia como lo hacían los chasquis. Aquí te dejo algunas rutas de trekking más famosas y concurridas. ¡Te animas recorrer estos caminos y revivir los pasos históricos de los chasquis!
Camino inca a Machu Picchu
En tiempos del Imperio Inca, esta ruta era muy transitada por chasquis, sacerdotes, guerreros y doncellas, ya que unía dos ciudades importantes: Cusco y Machu Picchu. Hoy, tú también puedes seguir esos pasos en una caminata de 4 o 5 días. Además, a lo largo del trayecto, te esperan paisajes andinos que sorprenden con cada vista. ¿Te animas a vivir esta experiencia única entre historia y naturaleza?
Salkantay trek
Esta ruta de trekking se puede hacer en 5 días y es una de las más buscadas para llegar a Machu Picchu, justo después del clásico Camino Inca. A lo largo del camino, podrás disfrutar de paisajes inolvidables como el nevado Salkantay, la laguna Humantay y Inkaquiriaska. Además, aunque solo conserva un tramo del antiguo Qhapaq Ñan, caminar por aquí es una forma auténtica de conectar con la historia. ¿Te animas a vivir esta aventura andina.
Choquequirao trek
Esta caminata de 5 días une la ciudad del Cusco con Choquequirao, conocida como la hermana gemela de Machu Picchu. Es una ruta exigente, pero ideal si buscas naturaleza, historia y aventura en un solo viaje. Además, puedes seguir el recorrido hasta Machu Picchu, tomando el mismo camino que usaban los chasquis en tiempos del Imperio Inca. ¿Te animas a vivir esta experiencia paso a paso?
Ausangate trek
Esta ruta fue una antigua peregrinación en tiempos del Imperio Inca. Hoy, puedes recorrerla en una caminata de 5 días que te conecta con paisajes únicos del sur del Perú. En el camino, verás el imponente nevado Ausangate, la famosa montaña de colores Vinicunca y además, podrás relajarte en las aguas termales de Pachanta. ¿Te animas a vivir una aventura que combina historia, naturaleza y buen descanso?
Valle sagrado
El Valle Sagrado fue uno de los lugares más transitados por los chasquis, ya que era clave para la producción agrícola del Imperio Inca y muy visitado por el Sapa Inca junto a su panaca real. Hoy puedes recorrerlo y descubrir sitios como Pisac, Ollantaytambo, Chinchero, Moray, Maras y su famoso centro de textiles. Además, te acompañará el río Wilcamayu, considerado sagrado por los incas.
Recorrer el Camino Inca es una experiencia que va más allá del esfuerzo físico. También te permite conectarte con la historia y rendir homenaje a los chasquis, verdaderos héroes del Imperio Inca.
Preguntas frecuentes de los Chasquis
- ¿Cómo funcionaba el sistema de relevos entre chasquis?
Corrían tramos cortos y al llegar a un punto de descanso (tambo), entregaban el mensaje al siguiente chasqui. Así, la información viajaba rápido y sin pausas.
- ¿Usaban escritura?
No. Los chasquis memorizaban los mensajes orales palabra por palabra. Para los datos más técnicos usaban quipus, un sistema de cuerdas con nudos.
- ¿Qué eran los quipus y cómo los transportaban los chasquis?
Los quipus eran como archivos portátiles hechos con cuerdas y nudos que guardaban información contable o administrativa. Los llevaban bien protegidos en sus Qepi (mochilas).
- ¿Cuántos kilómetros corría un chasqui al día?
Gracias al sistema de relevos, un mensaje podía avanzar hasta 240 km por día, aunque cada chasqui solo corría entre 6 y 9 km antes de ser relevado.
- ¿Solo los hombres podían ser chasquis o también había mujeres?
En los registros más conocidos se mencionan principalmente hombres, pero en comunidades andinas actuales aún se recuerda que algunas mujeres también corrían y ayudaban.
- ¿Por qué era importante la preparación física de los chasquis?
Era importante porque su trabajo dependía de no detener el relevo. La preparación física les daba resistencia en altura, adaptación a clima y terreno, y la capacidad de correr rápido y constante con un mensaje o carga ligera, sin agotarse ni cometer errores.
